jueves 27 de agosto de 2009

ANÓNIMOS

Mi humanidad atada a tus brazos,
mis ojos vendados no verán
tu rostro al caer la tarde.

Mi cautiverio será breve
cuando escuche tu voz en mis silencios,
aprenderás de memoria cada uno de mis murmullos
y conocerás el número exacto de cada eslabón.

Desconocerás mi nombre y apellido,
me contarás en secreto
historias de amor antes de dormir.

El regalo de la noche nos cobija
se abre a la hora más temprana
y con ella,
la incertidumbre como lobo hambriento
nos sacude los huesos.

La noche nos habita,
sucumbe nuestros corazones al deseo
y soñamos...
soñamos que huímos,
que le hacemos nudos a los cordones de los zapatos
y corremos juntos a la libertad,
!Anónimo, amor!

lunes 23 de marzo de 2009

ENTREGA DE ARMAS


2008
A: Robertina Rodriguez
ABUELA TINA

Mi abuela es palmera,

su espalda marimba de chonta
tocada por el sol.


Mi abuela es negra
como las noches sin luna
su cabello en cambio es nieve rebosada
y en su sonrisa de alondra viajera
se alojan todas las estrellas.

Mi abuela lleva la primavera
/en su vestido
menea su cuerpo altivo
impulsada por olas del mar.

La casa de mi abuela de madera y azotea
de corredores amplios y veraneras
y una escalera que lleva a un cielo desconocido.

La casa de mi abuela con carbón siempre tibio
/y comida fresca
y los ecos de mi infancia
aún conservan la risa de traviesa
en un cofre olvidado de esta casa vieja.

Mi abuela se marcha sin avisarme
el penúltimo día de Febrero
con la frente en alto y el deber cumplido;
se marcha mi abuela subida en su canoa
y se va alejando por un camino largo...
estero de manglar,
los cangrejos miran su paso y le dicen adiós
ella rema con su canalete
y la vista fija hacia delante
para no ser estatua de sal.



ASESINO

Se declara la guerra
entre vos y yo
incursionás con tu ejército de hormigas,
alineadas
marchan
recorren mis vértebras
hacia el sur
se inicia una contienda de piel
hueso y sudor.

Vos sos, el asesino
de mi hambre
de mis desvelos
y el responsable del fusilamiento
de mis sentidos.

Hay una guerra entre vos y yo
entre tu lengua y mi cuerpo
mi vientre y tu sexo.

Sos el asesino de mi frío
quien bombardea mis barricadas
y rompe el silencio,
el que se despliega por mi laberinto
y llenás
esta mi ánfora de luz.


CONFESIÓN

He venido con el rostro cubierto
hasta aquí,
me trae el céfiro de noviembre,
tus puertas entre abiertas
escuchan mi voz ,
murmullo despiadado,
enigma
que viene desde primaveras
ya casi olvidadas.

Desnudo mis palabras ante ti,
en confesión
me libero de los crímenes,
de la sangre en mis manos
del grito ahogado en un pañuelo,
me sacudo el polvo de los zapatos,
no quiero dejar rastros,
ni siquiera mi sombra me acompaña
en esas noches
en que viajo por los tejados;
en cambio, tú …
deseas
salvaguardar este corazón
de siete lunas
igual que a los gatos.

Y yo, te pido que
al salir de este claustro
borres mi nombre
mi imagen
y mis pecados,
no habrán en mi haber
ni penitencias
ni Avemarías,
no busco la absolución divina,
mucho menos ese pedazo de cielo
en tu regazo.


SEÑALES

Has recorrido
todos los puntos cardinales
en busca de un indicio,
una palabra de la única senda que
/me lleve a tu faro.

El paisaje de mi cuerpo
esquivo a tus extraviados ojos,
tus coordenadas fueron incorrectas
navegabas sin dios ni ley
por esos mares agitados
que te conducen a ninguna parte.



Averiada la brújula de tu corazón
caes a otras aguas
te pierdes sin divisar mi orilla
sin encontrar el puerto de mi ombligo.

Entre sombras y dudas naufragas.

MANDRÁGORA
Froto el mortero en la alta noche
y la esencia de tus hojas maceradas
me regalan lo eterno.
El tic-tac del reloj gira en mi cabeza
la noche cruza la línea de lo prohibido
alcanzo lo profano entre
la lujuria
y la decencia.
Mandrágora…
flor, ungüento,
fórmula de antiguos secretos
hazme volar con tus alas de murciélago.
Narcotízame
hasta la alucinación
transpórtame
libérame de la culpa
de mi carne leve
del inevitable castigo.

Llévame con tu poder a sus puertas,
a su cama, a su ejecución si es preciso,
crucifícalo al madero de mi espalda,
dadle a beber el agua de mi pubis,
sujétalo fuerte a la roca de mis senos.
Si se resiste:
véndale los ojos antes del ocaso,
alístalo junto al carnero
leños secos
y el cuchillo
e inmola este amor
antes...
que él, huya a lo desconocido.