ENTREGA DE ARMAS

DOS CUERPOS  EN UNA NOCHE DE DOMINGO

El domingo nos abriga 
una habitación, 
un ritmo distinto, agitándolo todo,
un rayo, ilumina  nuestras tristezas. 
  Más allá de la ventana, 
la lluvia, 
el frío,
el destierro…
otro mundo se entreteje en el llanto,
un mundo entre sinsabores,
más sórdido y menos tibio nos arrastra.
Dos cuerpos expiando sus propias culpas, 
el estruendo de un estomago hambriento, nos estremece,
el dolor de unos ojos vacíos
perdiéndose  en estas calles,
sus pasos al unísono con el aleteo de la muerte
les golpea la cara.
Dos cuerpos remolcan sus miserias 
como quien lleva a cuesta
todos los karmas de la existencia,
vidas paridas en el absurdo,
la ciudad 
los ha ido tragando cada noche.
Dos cuerpos en una noche de domingo,
dos almas perdidas entre locuras alucinógenas 
escapes efímeros, que traspasan la razón o el desvarío,
como el malabarista que camina sobre una cuerda,
o como monja de clausura 
que guarda sus gemidos entre el silencio, 
como quien guarda sus sueños 
y sus deseos en el relicario del olvido,
como quien reprime sus certezas,
 con el escapulario entre las piernas.
Nuestros cuerpos, en cambio…
se abrazan, condensan el instante,
eternizándolo con recelo,
son enredaderas las manos, 
se instalan en nuestra piel,  
estos ojos trasgreden al tiempo,
tu boca y la mía se reconocen con un beso,
nos hacen vibrar en el mar de la duda. 
Dos cuerpos embriagados de vino tinto
un rojo intenso, acomete el aire de domingo,
la nostalgia de un amor extraviado en tu aliento
emerge como una herida abierta, que no quiere sanar,
como ese río que se desborda en nuestros ojos,
dejando en cada grieta, el aroma de la despedida.


A: Robertina Rodriguez
ABUELA TINA

Mi abuela es palmera,
su espalda marimba de chonta
tocada por el sol.



Mi abuela es negra
como las noches sin luna
su cabello en cambio es nieve rebosada
y en su sonrisa de alondra viajera
se alojan todas las estrellas.

Mi abuela lleva la primavera
/en su vestido
menea su cuerpo altivo
impulsada por olas del mar.

La casa de mi abuela de madera y azotea
de corredores amplios y veraneras
y una escalera que lleva a un cielo desconocido.

La casa de mi abuela con carbón siempre tibio
/y comida fresca
y los ecos de mi infancia
aún conservan la risa de traviesa
en un cofre olvidado de esta casa vieja.

Mi abuela se marcha sin avisarme
el penúltimo día de Febrero
con la frente en alto y el deber cumplido;
se marcha mi abuela subida en su canoa
y se va alejando por un camino largo...
estero de manglar,
los cangrejos miran su paso y le dicen adiós
ella rema con su canalete
y la vista fija hacia delante
para no ser estatua de sal.


BIOGRAFÍA


Soy trueno de Mayo,
mi cuerpo estero marino,
soy el canto del alcatraz,
Agua de mar...soy,
Mi padre un cununo arrebatao,
ofrenda mis ojos a la luna.

Soy mujer
hecha de sangre y barro,
mujer con ojos ying
y cabellos de alambre.

Tierra soy...
árbol multicolor, soy,
mis ramas brazos ardientes
que junto a los pájaros
venimos a anidar la tarde.


ANÓNIMOS



Mi humanidad atada a tus brazos,
mis ojos vendados no verán
tu rostro al caer la tarde.



Mi cautiverio será breve
cuando escuche tu voz en mis silencios,
aprenderás de memoria cada uno de mis murmullos
y conocerás el número exacto de cada eslabón.



Desconocerás mi nombre y apellido,
me contarás en secreto
historias de amor antes de dormir.



El regalo de la noche nos cobija
se abre a la hora más temprana
y con ella,
la incertidumbre como lobo hambriento
nos sacude los huesos.



La noche nos habita,
sucumbe nuestros corazones al deseo
y soñamos...
soñamos que huímos,
que le hacemos nudos a los cordones de los zapatos
y corremos juntos a la libertad,
!Anónimo, amor!




CONFESIÓN


He venido con el rostro cubierto
hasta aquí,
me trae el céfiro de noviembre,
tus puertas entre abiertas
escuchan mi voz ,
murmullo despiadado,
enigma
que viene desde primaveras
ya casi olvidadas.

Desnudo mis palabras ante ti,
en confesión
me libero de los crímenes,
de la sangre en mis manos
del grito ahogado en un pañuelo,
me sacudo el polvo de los zapatos,
no quiero dejar rastros,
ni siquiera mi sombra me acompaña
en esas noches
en que viajo por los tejados;
en cambio, tú …
deseas
salvaguardar este corazón
de siete lunas
igual que a los gatos.

Y yo, te pido que
al salir de este claustro
borres mi nombre
mi imagen
y mis pecados,
no habrán en mi haber
ni penitencias
ni Avemarías,
no busco la absolución divina,
mucho menos ese pedazo de cielo
en tu regazo.




SEÑALES


Has recorrido
todos los puntos cardinales
en busca de un indicio,
una palabra de la única senda que
/me lleve a tu faro.


El paisaje de mi cuerpo
esquivo a tus extraviados ojos,
tus coordenadas fueron incorrectas
navegabas sin dios ni ley
por esos mares agitados
que te conducen a ninguna parte.

Averiada la brújula de tu corazón
caes a otras aguas
te pierdes sin divisar mi orilla
sin encontrar el puerto de mi ombligo.

Entre sombras y dudas naufragas.








MANDRÁGORA


Froto el mortero en la alta noche
y la esencia de tus hojas maceradas
me regalan lo eterno.
El tic-tac del reloj gira en mi cabeza
la noche cruza la línea de lo prohibido
alcanzo lo profano entre
la lujuria
y la decencia.
Mandrágora…
flor, ungüento,
fórmula de antiguos secretos
hazme volar con tus alas de murciélago.
Narcotízame
hasta la alucinación
transpórtame
libérame de la culpa
de mi carne leve
del inevitable castigo.

Llévame con tu poder a sus puertas,
a su cama, a su ejecución si es preciso,
crucifícalo al madero de mi espalda,
dadle a beber el agua de mi pubis,
sujétalo fuerte a la roca de mis senos.
Si se resiste:
véndale los ojos antes del ocaso,
alístalo junto al carnero
leños secos
y el cuchillo
e inmola este amor
antes...
que él, huya a lo desconocido.




BATALLA


En la reciente emboscada
huyes de las balas
casi pierdes tus alas en ese
/ataque traidor.

Abandonas el campo de batalla
te atrincheras en mis parpados
y sales ileso.

Entregas las armas
te alejas del bando enemigo
cruzas la línea de fuego
donde las granadas
/no mutilan el deseo.

Nuestros cuerpos se alían
menguas esta guerra con tus dedos,
agazapado a mi costado
encuentras la paz de tus horas
ofrendas tu bandera
a mi cuerpo desnudo
de donde ya no desertarás.



TRANSEÚNTE


Camino la ciudad del desamparo
entre luces de semáforo
y una carretera desohada
por la frialdad de los que la habitan.

Camino la ciudad,
vivo la ciudad
respiro la ciudad
al uno, dos, tres pasos...

Mis huesos,
mis cenizas
y hasta mi sombra la recorre sin rumbo.

Camino la ciudad
como un cuerpo sin alma,
que camina entre calles humedas,
andenes que asfixían
y muros que palidecen ante el estertor de la noche.

Camino la ciudad
que huele a vino de consagrar
y a Carantantas.

Camino la ciudad
junto al silencio y a putas "arrepentidas".

ILUSTRACIONES: JOHN LOPERA

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